Selva Negra en 6 días fue el viaje perfecto para volver a un lugar del que llevábamos años escuchando historias. Una región del suroeste de Alemania famosa por sus bosques infinitos, mercadillos navideños, castillos y pueblitos de cuento. Un lugar al que estamos muy vinculados… Literalmente.

 

Durante años, Aarón hacía viajes en coche de hasta 16 horas para cruzar Europa y pasar tiempo con la familia, mientras Álvaro escuchaba anécdotas que algún día querría comprobar personalmente. Así que, esta vez hemos vuelto con una misión clara: enseñarle todo lo que había escuchado y, de paso, redescubrir lugares con encanto, luces navideñas y, sobre todo, el sabor a hogar.

Selva Negra en 6 días, Mercadillo navideño de Stuttgart

Selva Negra en 6 días, Mercadillo navideño de Stuttgart

✈️ ¿Por qué viajar a la Selva Negra?

Viajar a la Selva Negra en 6 días es apostar por un plan D viaje en mayúsculas. Esta región del suroeste de Alemania (Baden-Wurtemberg o en alemán, Baden-Württemberg), fronteriza con Francia y Suiza, es mucho más que bosques infinitos. Aquí se alternan ciudades con historia, pueblos medievales, y castillos que parecen sacados de un cuento. Pero cuando llegan las luces de diciembre es aún más especial.

 

Elegimos la Selva Negra como nuestro próximo plan D porque aquí conoceríamos al «alemán de verdad» (o eso dice Aarón). Encontraríamos grandes ciudades como Stuttgart, castillos de cuento como Lichtenstein o Hohenzollern, relojes de cuco gigantes como el de Triberg, la naturaleza de Schwarzwald, y terminaríamos sentados en una cafetería tomando Kaffee & Kuchen (bien alemán), pero también una buena cerveza alemana.

 

PlanDviajero en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
PlanDviajero en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Hay un extra añadido más emocional… Es la tierra natal de mi suegra y el lugar donde Aarón pasó parte de su infancia. Durante años, las historias sobre trayectos eternos en coche, haciendo galletas para los puestos de los mercadillos navideños, o pasarse horas comiendo arándanos y frambuesas silvestres, habían formado parte de nuestro imaginario viajero.

 

Esta vez tocaba convertir esos recuerdos en realidad y enseñarle a Álvaro, por fin, todos esos rincones de los que tanto habíamos hablado. Sigue leyendo y descubre con nosotros Baden-Würtemberg y la Selva Negra, la región más auténtica y tradicional de Alemania.

📅 ¿Cómo organizamos nuestro viaje por Baden-Wurtemberg en 6 días?

Siempre nos gusta dejar todo bien planificado casi sin improvisar para aprovechar al máximo cada día. La ruta que diseñamos estaba pensada para hacerla muy tranquilamente (bastante diferente al ritmo al que solemos viajar), con un sólo alojamiento como base: la casa de la abuela y la tía de Aarón en un pequeño pueblo cerca de Villingen-Schweningen, en la Selva Negra.

 

Para llegar a Baden-Würtemberg y la Selva Negra, los aeropuertos más cercanos son los de Stuttgart, Basilea, Zúrich y Estrasburgo. Nosotros volamos a Zúrich (Suiza)  porque era lo más barato que encontramos. En el aeropuerto alquilamos un coche, ¡toda una experiencia conducir sin límite de velocidad en algunos tramos! Es la mejor forma de moverte por esta región de Alemania.

 

Creamos un mapa personalizado en Google MyMaps (os lo compartimos más abajo) para marcar todos los puntos de interés, diferenciando por colores los puntos que queríamos ver cada día. Con la ruta clara, calculamos las distancias y tiempos para cuadrar el plan D perfecto de cada día.

 

Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Algunas claves de organización que nos funcionaron en este viaje fueron:

 

  • Las (pocas) horas de luz: como fuimos en invierno, madrugábamos para ver «exteriores» con la luz del día. En cuanto anochecía a eso de las 16:30, visitábamos algún pueblo/ciudad y tomábamos café con tarta.

 

  • Los horarios de comidas de los alemanes: ya sabemos que los españoles comemos muy tarde (aunque para nosotros sea lo más normal del mundo). Pero aquí en pocos restaurantes podrás comer más tarde de la 13:30 o las 14:00. Y la cena suele ser a las 18:00-19:00.

 

  • La nieve y el hielo: las carreteras son buenas y los coches están obligados a llevar ruedas de invierno. Pero toda precaución es buena. Nos nevó el último día de la ruta, así que en la vuelta al aeropuerto, salimos con una hora extra de lo previsto porque habría mayor tráfico debido al hielo. Conducción suave, y más distancia de seguridad.

📷 Selva Negra en 6 días : itinerario por Baden-Wurtemberg

📍 Días 1 y 2: Llegada, Castillo de Lichtenstein y Castillo de Hohenzollern

Comenzamos este itinerario volando desde Madrid hasta Zúrich, una de los aeropuertos más cercanos a esta región de Alemania. Llegamos ya de noche, así que recogimos el coche de alquiler y pusimos rumbo a Mönchweiler, el pueblo donde nos alojábamos con la familia (aproximadamente 1 hora y media). Según aparcamos, fuimos de cabeza a la cama porque al día siguiente empezaba lo bueno.

 

Coche de alquiler por Alemania
Coche de alquiler por Alemania

 

 

El día 2 arrancó con un desayuno en familia con una mesa llena de multitud de panecillos típicos (todos distintos), mermeladas caseras hechas por la abuela de Aarón, algún bollo de manzana y Apfelsaft (zumo de manzana). Un inicio muy local y muy auténtico, perfecto para ir mimetizándose con los locales antes de empezar la ruta.

 

Nuestra primera parada fue Schloss Lichtenstein, uno de los castillos más bonitos y sorprendentes de la región.

 

Schloss Lichtenstein, Baden-Wurtemberg, Alemania
Schloss Lichtenstein, Baden-Wurtemberg, Alemania

 

 

Parecen sacado de un cuento de hadas… O más bien de una novela porque literalmente, su aspecto actual se debe a que el Duque Guillermo de Urach lo mandó construir, entre 1840 y 1842 sobre las ruinas de una casa de caza en un risco en la Schwäbische Alb, inspirado por la novela Lichtenstein de Wilhelm Hauff, que idealiza la vida medieval y los castillos de caballeros. Es más, tal era su «obsesión», y lo comprobarás si entras al castillo, que está lleno de armas, armaduras y objetos del medievo.

 

Muralla exterior del castillo de Lichtenstein
Muralla exterior del castillo de Lichtenstein

 

 

Hicimos primero la visita exterior y después la visita guiada al interior, que duró aproximadamente 40 minutos. Aunque no está permitido hacer fotos dentro, merece la pena. El tour fue en alemán, pero menos mal que Álvaro contaba con intérpretes… También existía la opción de tour en inglés (y dan folletos en español), pero no nos cuadraba por horarios.

 

La entrada con guía nos costó 16€, un poco cara pero merece totalmente la pena. Si necesitas más información, puedes visitar nuestro artículo sobre el Castillo de Lichtenstein.

 

Schloss Lichtenstein, Baden-Wurtemberg, Alemania
Schloss Lichtenstein, Baden-Wurtemberg, Alemania

 

 

Para comer, paramos en Rössle, cerca de nuestro próximo punto de visita  de la ruta. Uno de los mejores lugares donde comimos en este viaje a Alemania.

 

Probamos el Maultaschen (una especie de «gyoza alemana»), Käsespätzle (un tipo de pasta que suele servir de acompañamiento pero este es con queso gratinado), y Schnitzel (filete de cerdo empanado con dos variantes: con patatas fritas o con spätzle).

 

Para beber, por supuesto una Weissbier (cerveza de trigo), y Spezi (una bebida alemana que literalmente es la mezcla de Coca-Cola y Fanta Naranja). De postre, pedimos Vanilleeis mit HeiBen Himbeeren (helado de vainilla con salsa de frambuesas). Las cantidades eran abundantes y estaba todo riquísimo.

 

Rössle, Baden-Wurtemberg, Alemania
Rössle, Baden-Wurtemberg, Alemania

 

 

Seguimos la tarde subiendo a la zona del Raichbergturm, uno de los mejores miradores para contemplar el Castillo de Hohenzollern desde la distancia (concretamente en este punto). Aquí sacamos algunas de las mejores fotos del viaje. Esperamos a que anocheciese un poco para ver el castillo iluminado de  colores. Además, la zona es muy chula porque son pequeños claros combinados con bosques de grandes abetos. También nos salieron fotos muy chulas (pov: te sientes Taylor Swift en la era Evermore).

 

Mirador al Castillo de Hohenzollern, Alemania
Mirador al Castillo de Hohenzollern, Alemania

 

 

Sobre las 17:00 pusimos rumbo al Castillo de Hohenzollern para dejar el coche en el parking, y después coger el autobús lanzadera que nos dejaría antes de las 18:00 en las puertas de la fortaleza.

 

El Castillo de Hohenzollern no impresiona solo por lo enorme y bonito que es, sino por todo lo que representa. Desde lo alto del monte Zoller parece vigilar la región desde hace siglos… y, en cierto modo, lo ha hecho. En este monte ya hubo fortalezas medievales desde el siglo XI, Hohenzollern se construyó en el siglo XIX, en un momento de auge económico, político y de orgullo nacional. Alemania se estaba industrializando, creciendo como potencia europea y mirando mucho a su pasado para construir su identidad como país.

 

Castillo de Hohenzollern, Baden-Wurtemberg, Alemania
Castillo de Hohenzollern, Baden-Wurtemberg, Alemania

 

 

Por eso el estilo del castillo es neogótico y a la vez «medieval», o más bien, una reinterpretación romántica de lo medieval. En aquella época estaba de moda idealizar caballeros, castillos y linajes antiguos (recién tenemos como ejemplo el Castillo de Lichtenstein). El rey de Prusia quiso rendir homenaje a sus antepasados (además de legitimar su poder), por lo que mandó construir este castillo no para defenderse ni para la vida diaria, sino para dejar claro quién mandaba.

 

Schloss Hohenzollern, Baden Wurtemberg, Alemania
Schloss Hohenzollern, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Te preguntarás. ¿pero quiénes son los Hohenzollern? Pues nada más y nada menos que una de las más poderosas de la historia alemana de la que salieron los reyes de Prusia y los emperadores del Imperio Alemán. Nada mal para empezar. Durante siglos, el territorio alemán estaba dividido en reinos y estados independientes. Uno de ellos fue Prusia, un poderoso reino que acabó unificando Alemania en el siglo XIX.

 

Luces en Hohenzollern, Baden Wurtemberg, Alemania
Luces en Hohenzollern, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

En una sala, pudimos ver los tesoros históricos de la familia (spoiler: una vez más nos sentimos pobres. Había muuuuchas joyas). También, encontramos en un árbol de Navidad una figura del pepinillo de Navidad, una tradición que aprendimos allí mismo. Antiguamente, las familias eran muy pobres asique colocaban un pepinillo en el árbol para que, el/la afortunado/a que lo encontrase, tuviese un regalo por Navidad.

 

Pepinillo navideño
Pepinillo navideño

 

 

El precio de la entrada es bastante alto, 26€ (bus lanzadera incluido), pero merece absolutamente la pena. Y en Navidad es un plus porque todo estará decorado con luces, árboles de navidad, trenecitos de juguete, etc. Y cada cierto tiempo, shows de proyecciones en la fachada. Nosotros te recomendamos que hagas tu visita justo después de comer antes de que anochezca. Así verás el castillo con luz de día, y de noche pero iluminado.

 

Castillo de Hohenzollern en Navidad, Alemania
Castillo de Hohenzollern en Navidad, Alemania

 

 

Ya habiendo terminado este redondo día de castillos, volvimos a casa para cenar, estar con la familia y dormir. Nos vemos el día siguiente para un Plan D (D)iez en Stuttgart (spoiler: se vienen los ansiados mercadillos navideños).

🏰

Entradas para los castillos de Baden-Württemberg

Si tienes pensado visitar alguno de los castillos más espectaculares del sur de Alemania, reserva tus entradas con antelación a través de la página oficial del Castillo de Hohenzollern, para el Castillo de Lichtenstein deberás adquirirlas directamente en taquilla.

📍 Día 3: Stuttgart y mercadillo navideño

Hoy toca cambiar de escenario. Dejamos atrás las casas y castillos de cuento, y los bosques encantados para conocer el lado más urbano e industrial de Baden-Wurtemberg: Stuttgart, la capital de la región. Una ciudad conocida sobre todo por ser la cuna de grandes marcas como Mercedes-Benz y Porsche.

 

Stuttgart, capital de Baden Wurtemberg, Alemania
Stuttgart, capital de Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Aparcamos en el parking del Weltweihnachtscircus Stuttgart, ya que por la noche teníamos entradas para el espectáculo que nos había regalado la familia de Aarón. Aprovechando que las entradas incluían el uso de transporte público, cogimos el tranvía desde MercedesstraBe hasta Rathaus para ver el casco histórico.

 

Nieve en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Nieve en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Una vez en el centro, empezamos a callejear hasta llegar a la Marktplatz, donde se encuentra el ayuntamiento y uno de los núcleos del mercadillo navideño. El ayuntamiento nos sorprendió por su simpleza . Es de estilo posguerra alemana, algo así parecido al brutalismo que inmediatamente nos recordó a los edificios de países vinculados al comunismo (monumentalidad y funcionalismo). Aunque sí, es feo.

 

Marktplatz en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Marktplatz en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Desde ahí fuimos enlazando algunos de los puntos más emblemáticos del centro: la Schillerplatz, que para nosotros es la plaza más bonita de la ciudad; la Stiftskirche, con sus dos torreones románicos que recuerdan que Stuttgart tuvo un pasado medieval; el Altes Schloss (Castillo Antiguo), y la Schlossplatz presidida por el Palacio Nuevo y, en Navidad, una gran noria que domina toda la plaza.

 

Schillerplatz en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Schillerplatz en Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

El mercadillo de Navidad de Stuttgart fue, sin duda, el gran protagonista del día. Puestos de madera súper decorados, techos cubiertos de musgo, luces, figuras (algunas se movían), y detalles que te obligaban a pararte en cada esquina.

 

Stuttgart en Navidad
Stuttgart en Navidad

 

 

Sonaban villancicos en directo y el aire estaba cargado de aromas: especias del Glühwein, chocolate, gofres, crepes, garrapiñadas, Currywurst, o el inconfundible de Sauerkraut. Ojo aquí: es muy importante llevar efectivo, porque muchos puestos no aceptan tarjeta.

 

Stuttgart en Navidad
Stuttgart en Navidad

 

 

Para comer, reservamos en Sophies Brauhaus, todo un acierto. Probamos Rostbraten, Flammkuchen y la sartén de la casa con especialidades variadas. Cerramos muy a la alemana con Apfelstrudel de postre. Por la tarde seguimos dejándonos llevar por el mercadillo, probando clásicos callejeros como Currywurst, fruta bañada en chocolate (fresas y plátano) y gofres con salsa de vainilla, además de una pequeña pausa para un café o un chocolate caliente.

 

Sophies Brauhaus, Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Sophies Brauhaus, Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Cerramos el día volviendo al circo y, después del espectáculo, regresamos a casa para cenar ya tranquilos. Un cambio de ritmo necesario antes de volver, al día siguiente, a los paisajes de bosques y pueblos que hacen tan especial esta región.

 

Mercadillo navideño de Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Mercadillo navideño de Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Y aquí va la parte honesta: Stuttgart no es una ciudad que recomendaríamos para un primer viaje a Alemania, al menos si buscas cascos históricos intactos. Gran parte de la ciudad fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruida después desde un punto de vista más funcional, lo que explica su aspecto más moderno.

 

Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

Stuttgart no busca competir con los pueblos de cuento de Schwarzwald, sino ofrecer un plan diferente, más urbano, donde combinar shopping, luces y comida tradicional. Aun así, en diciembre gana muchos puntos y recomendamos venir aquí como alternativa a otros mercadillos como el Ravennaschlucht Weihnachtsmarkt. Frohe Weihnachten! 🎄✨

 

Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

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📍 Día 4: Bosques de la Selva Negra y Villingen-Schweningen

Después de dos días intensos, el cuarto día de este itinerario fue un poco más chill conociendo los alrededores de Mönchweiler,  el pueblo de la familia de Aarón. Un lugar a las puertas de la Selva Negra que hizo entender a Álvaro por qué esta zona de Alemania se llama así.

 

Y es que, desde afuera, los bosques parecen una mancha oscura, tan cerrada y profunda que solo ves sombra. Pero cuando te adentras entre los árboles, sí que se ve el exterior y a veces, se abren claros y prados que iluminan el paisaje de una forma mágica. Esa sensación de un bosque que lo envuelve todo es difícil de describir y solo la entendimos caminando por allí.

 

Bosques de la Selva Negra. Schwarzwald, Alemania
Bosques de la Selva Negra. Schwarzwald, Alemania

 

 

El frío apretaba de verdad (un día de mucho, pero mucho frío), pero eso no nos paró para seguir conociendo Alemania porque los escenarios invernales aquí tienen una magia especial.

 

Bosques de la Selva Negra. Schwarzwald, Alemania
Bosques de la Selva Negra. Schwarzwald, Alemania

 

 

Paseamos por el bosque junto a nuestra mejor guía: la madre de Aarón, que nos contaba historias de cuando era pequeña por estos mismos caminos, hablar de sus rutas a caballo (y alguna que otra caída), de cómo recogían frutos silvestres, etc. Escuchar sus recuerdos hicieron que el viaje se sienta, de verdad, vivido.

 

Bosques de la Selva Negra. Schwarzwald, Alemania
Bosques de la Selva Negra. Schwarzwald, Alemania

 

 

Dentro del bosque, visitamos los Alemannengräber, unos enterramientos de tribus germánicas que habitaron esta parte de Europa hace siglos.

 

También pasamos por un pequeño lago de pescadores que estaba parcialmente congelado, la verdad que una zona súper mona.

 

Lago de pescadores cerca de Mönchweiler, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Lago de pescadores cerca de Mönchweiler, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Por la tarde bajamos a Villingen-Schwenningen, una ciudad con doble alma. Sí, doble alma porque, en realidad, son dos pueblos que en 1972 se unieron administrativamente, pero siguen manteniendo identidades propias: Villingen, con su casco medieval muy bien conservado y lleno de historia, y Schwenningen, más moderno y ligado a la industria relojera que marcó la economía local durante mucho tiempo.

 

PlanDviajero en Villingen-Schwenningen. Alemania
PlanDviajero en Villingen-Schwenningen. Alemania

 

 

Villingen fue la ciudad donde estudió la madre de Aarón, así que volvimos a tener a la mejor guía turística para conocerlo. Caminamos por la Münsterplatz y su iglesia, la Villinger Münster, construida en el siglo XII de estilos románico y gótico.

 

Villingen Münster, Schwarzwald, Alemania
Villingen Münster, Schwarzwald, Alemania

 

 

Justo allí está el Münsterbrunnen, el monumento que más nos gustó de la ciudad. Es una fuente muy especial porque está llena de esculturas a modo de escenas. Es una especie de timeline de la ciudad hecho de bronce que cuenta más de mil años de historia. Una de nuestras partes favoritas es ver cómo le cae el contenido de un cubo (ya tu sabes qué) sobre la cabeza de quien fue alguna vez alcalde de la ciudad.

 

Münsterbrunnen, Villingen-Schwenningen, Schwarzwald, Alemania
Münsterbrunnen, Villingen-Schwenningen, Schwarzwald, Alemania

 

 

Un detalle que nos encanta y que le da personalidad a la ciudad es el Romäusturm, una de las torres de la antigua muralla, famosa por la pintura del gigante Romäus que vigila la ciudad desde la fachada. Un personaje cuya existencia roza el filo entre realidad o leyenda. Según registros y documentos locales, Romäus, o Remigius Mans, era un soldado mercenario famoso por su fuerza física extraordinaria que llegó a ser encarcelado en la misma torre por enfrentarse a las autoridades.

 

Logró escapar y se instaló en el bosque, desde donde ayudaba a defender la ciudad. Aunque debido al miedo de la población, finalmente Romäus fue desterrado y Villingen perdió a su protector. Los ataques y los tiempos difíciles empezaron a aparecer, como si la ciudad hubiese pagado el precio por haber rechazado a quien la cuidaba.

 

Hoy la pintura no solo es un recuerdo a modo de «culpa colectiva», es un homenaje y una forma de pedir perdón, de devolverlo simbólicamente al lugar del que fue expulsado, reconocer su papel en la historia y la identidad de Villingen además de ser una figura de fuerza y resistencia.

 

Villingen conserva gran parte de su muralla medieval. Es más, el casco histórico está encerrado entre estas murallas con 4 calles principales que conectan en el centro. Tres de ellas atraviesan la muralla por preciosas  puertas históricas, como la Bickentor, la Riettor y Oberes Tor. Son uno de los grandes encantos de la ciudad.

 

Villingen-Schwenningen, Selva Negra, Alemania
Villingen-Schwenningen, Selva Negra, Alemania

 

 

Otro detalle precioso son los áticos inclinados y los tejados tradicionales, tan característicos del sur de Alemania, que parecen sacados de un cuento. Muchos edificios conservan además los letreros de antiguos oficios en sus fachadas: herreros, panaderos, comerciantes… Son preciosos. También hay varias estatuas como el Narrobrunnen, que homenajea al carnaval local o Fasnet.

 

Villingen-Schwenningen, Selva Negra, Alemania
Villingen-Schwenningen, Selva Negra, Alemania

 

 

Aunque si algo es repetitivo en Villingen en Navidad es la estrella de Moravia, una estrella de 25 puntas que simboliza la Estrella de Belén, una luz que guía en la oscuridad (lo que conecta directamente con la Selva Negra y el invierno).

 

Podríamos decir también que la estrella representa hogar, refugio y esperanza. Nace en el siglo XIX dentro de la Iglesia Morava, una comunidad protestante originaria de Bohemia y Moravia (actual República Checa) que tuvo una fuerte presencia en el sur de Alemania.

 

Estrella de Moravia
Estrella de Moravia

 

 

La verás colgada en fachadas bajo los tejados, sobre puertas, en ventanas y hasta flotando en patios interiores. Así que ya conoces un dato más. La próxima vez que la veas sabrás que no es solo decoración, sino un símbolo con mucha historia. 100% estuvimos metidos de lleno en el espíritu navideño alemán.

 

En medio de todo esto, y para entrar en calor, hicimos una parada muy alemana: Kaffee und Kuchen en Café Dammert, como marca la tradición. Es decir, café con tarta. Probamos la mitiquísima tarta Selva Negra (pero la verdadera, de bizchocho de cacao, nata y licor de cerezas), y también apfelstrudel y una tarta increíble de frambuesa. Sí, si lo estabas pensando, volvimos con unos cuantos kilos de más a España pero valió totalmente la pena.

 

Kaffee und Kuchen en Café Dammert, Villingen-Schwenningen, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Kaffee und Kuchen en Café Dammert, Villingen-Schwenningen, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Estábamos caminando hacia el coche para volver a casa cuando nos tropezamos con una escena tan inesperada como auténtica. Un grupo de mujeres cantaban desde una ventana villancicos. Pero no villancicos cualquiera, cambiaban las letras adaptándolas a un tono más humorísticos, bromeando sobre la actualidad, etc.

 

La gente se agrupaba bajo la ventana para escuchar. Algunos reían, otros cantaban, y otros bebían vino caliente. Porque sí, repartían glüwein gratis. Resulta que esto es bastante típico y nos encantó esta tradición. Algunos vecinos salían por las ventanas a cotillear. Fue uno de esos momentos espontáneos que no se planifican y que hacen que el viaje se quede grabado de otra forma.

 

Aunque parezca un día «poco productivo» o de ver poquito, fue clave para entender el alma de esta zona de Alemania. La tradición, la vida cotidiana, etc. Y más aún si te cuentan historietas de la infancia. Conectamos al 100% con el paisaje y disfrutamos de una ciudad que, aunque no sea la más famosa, tiene un encanto y una historia que merecen ser reconocidos.

 

Café Raben, Villingen-Schwenningen, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Café Raben, Villingen-Schwenningen, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

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📍 Día 5: Cascadas de Triberg, reloj de cuco gigante y Wolfach

Penúltimo día de nuestra ruta. Esta vez lo dedicaremos a sumergirnos de lleno en la Selva Negra más clásica: naturaleza, artesanía tradicional y pequeños pueblos que te enamorarán.

 

Nuestra primera parada fue en la localidad de Schonach, aunque quizá queda más cerca de Triberg… Visitamos el reloj de cuco más grande del mundo. Aunque también hay otros más famosos como Erste weltgröBte Kuckucksuhr y otro en Niederwasser.

 

El reloj de cuco más grande del mundo, Schonach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
El reloj de cuco más grande del mundo, Schonach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Vimos cómo salía el cuco a cantar y nos metimos a curiosear a la tienda. Spoiler: sí nos llevamos bastantes souvenirs. Tenemos unos imanes de reloj de cuco (funcionales) monísimos.

 

El reloj de cuco más grande del mundo, Schonach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
El reloj de cuco más grande del mundo, Schonach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Después, paramos en Triberg. Aquí hay mil tiendas con cucos de todo tipo de precios, estilos y gustos. Desde piezas tradicionales talladas a mano hasta algunos más contemporáneos. A nosotros nos gustan más los tradicionales, la verdad. Pero pasear por las tiendas se siente como estar en un museo de madera y engranajes.

 

Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Tal vez te estés preguntado: ¿pero por qué son tan especiales los relojes de cuco en Alemania? Bueno, es que nacieron en la Selva Negra en el siglo XVIII. Los inviernos eran largos y duros, por lo que no se podía trabajar el campo. Además la madera era abundante, lo que llevó a muchos campesinos a convertirse en artesanos y relojeros durante los meses fríos. Como no podían trabajar, tenían el recurso (la madera) y el tiempo.

 

Relojes de cuco, Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Relojes de cuco, Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Los relojes se tallaban con motivos del entorno porque era lo que conocían: hojas, piñas, animales del bosque y casas alpinas. ¿Que por qué un cuco? Pues es un ave muy presente en la zona y su canto servía como una forma clara y melódica de marcar el paso del tiempo. Con el tiempo, ese estilo rústico y natural se convirtió en seña de identidad y en uno de los símbolos más reconocibles de Schwarzwald.

 

Triberg también es famoso por sus cascadas. Se promocionan como “las más altas de Alemania», y aunque en realidad hay otras más altas, se refiere al conjunto de que suman varios saltos consecutivos del río Gutach desciende en varios saltos consecutivos que suman unos 163 m de caída.

 

Cascadas de Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Cascadas de Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

El paisaje es precioso entre pinos y abetos, atravesada por pasarelas de madera. Llegar hasta ellas es muy fácil porque empieza prácticamente en el casco urbano del pueblo.

 

Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Triberg, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Sin embargo, y algo que no nos moló mucho, no nos avisaron en taquilla de que en invierno parte del recorrido superior puede estar cerrado por riesgo a resbalarse, así que solo pudimos ver bien la parte baja de los saltos. Un poco decepción (y habiendo pagado 6€ para un paseo de 5 minutos) pero bueno, es una excusa para volver con mejor tiempo.

 

Para comer bajamos a Wolfach, un pueblo que nos encantó por los colores, la decoración y lo pequeñito que es su casco histórico (una sola calle). ¡Monísimo! Paramos en Gasthaus zum Salmen, donde probamos Schnitzel con Kartoffelsalat, alguna salchicha típica de la zona y dos Flammkuchen diferentes. Todo estaba buenísimo.

 

Wolfach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Wolfach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Después fuimos a la Dorotheenhütte, una casa de vidrio soplado con museo y tienda. Se ve cómo soplan el vidrio, pero a nosotros nos pareció demasiado orientado a la venta. Además que muchas de las actividades (hacer tu propio jarrón de cristal o una bola para el árbol de navidad) era un poco (bastante) caras. Sólo lo recomendamos si vienes con niños.

 

Wolfach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Wolfach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

 

 

Antes de volver, hicimos una parada en Schonach para otro (ya infalible) Kaffee und Kuchen, y visitar alguna parte del pueblo como su iglesia. ¡Lástima que la niebla no nos dejara ver mucho más!

 

Schonach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania
Schonach, Selva Negra (Schwarzwald), Alemania

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Excursión a la Selva Negra desde Friburgo

Si quieres explorar lo más auténtico de la Selva Negra sin preocuparte por logística, este tour a Gengenbach, las cascadas de Triberg y el Lago Titisee es una forma fantástica de ver pueblos con encanto, naturaleza y lagos de postal en un solo día.

📍 Día 6: Vuelta y despedida con la nieve

Último día por Alemania 😭. Pero vino con un regalo inesperado… Amanecimos la Nochebuena con todo cubierto de nieve, uno de los recuerdos más bonitos del viaje. Al asomarnos por la ventana, Mönchweiler parecía sacado de una postal con las calles y los tejados blancos. Así que, obviamente, salimos a jugar con la nieve y a pasear por el pueblo.

 

Nieve en Mönchweiler, Selva Negra, Alemania
Nieve en Mönchweiler, Selva Negra, Alemania

 

 

Fue un día más tranquilo, de estar en familia, compartir tiempo juntos y despedirnos de la Selva Negra.

 

Nieve en Mönchweiler, Selva Negra, Alemania
Nieve en Mönchweiler, Selva Negra, Alemania

 

 

Después de comer, tocó hacer la maleta y salir con bastante antelación hacia el aeropuerto de Zúrich. El trayecto era de aproximadamente 1 hora y media en coche, y además estando las carreteras heladas conviene ir con margen. Un final tranquilo, blanco y muy acorde al espíritu de estos días.

⭐ Consejos y recomendaciones para viajar a la Selva Negra

Viajar por la Selva Negra en invierno ha sido una experiencia increíble, pero también distinta a hacerlo en otras épocas del año. El clima, los horarios, la forma de moverse y hasta las costumbres locales influyen mucho en cómo se vive el viaje. Por eso, antes de cerrar esta ruta de 6 días por Baden-Württemberg, queremos darte algunos consejillos:

 

Casas típicas de la Selva Negra alemana
Casas típicas de la Selva Negra alemana

 

 

  • Pero, ¿qué hago si hay hielo o nieve en la carretera? En primer lugar, los coches de alquiler por esta zona del mundo tienen por obligación llevar neumáticos de invierno, así que no temas en ese aspecto (obviamente tampoco te confíes que no son todoterrenos). También, piensa en reordenar el día: interiores y pueblos primero, naturaleza cuando mejore. Mantén flexibilidad en tu itinerario.

 

  • Capas y capas. Ropa térmica, guantes, gorro, bufanda, calcetines gorditos. Hace muuuuucho frío 🥶 (a ver, que tampoco es siberia pero si conviene ir bien abrigadito).

 

  • Si planeas hacer senderismo, unas botas impermeables con suela de buen agarre, o directamente botas de nieve no te sobrarán.

 

  • Ten preparado un Plan D por si cierra alguna cosilla. Por ejemplo, nosotros tuvimos que cambiar las cuevas de Bärenhöhle y Nebelhöhle por una caminata y un mirador al castillo de Hohenzollern (mereció la pena, la verdad).

 

  • Mercadillos navideños: hay mercadillos geniales, ninguno es igual al otro. Si quieres visitar el Ravennaschlucht Weihnachtsmarkt (el mercadillo navideño que hay bajo un viaducto ferroviario), simplemente te deseamos suerte. Porque para nosotros fue imposible conseguir entradas (a pesar de que estuvimos haciendo cola virtual con mucha antelación).

 

Mercadillo navideño o Weihnachtsmarkt de Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Mercadillo navideño o Weihnachtsmarkt de Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

  • Puntualidad: Alemania es un país ordenado, y eso se nota. La puntualidad se valora mucho, muchísimo. Aquí los españoles tenemos que hacer un gran esfuerzo si no queremos ser groseros…

 

  • Horarios cortos: en Alemania en esta época se ha hecho de noche a las 16:30. Así que empieza pronto el día si quieres ver cosas (y no pasar mucho frío). Deja los planes de exterior hasta el mediodía y no apures la luz.

 

  • Idioma: con inglés basta, pero unas palabras ayudan. En zonas turísticas y ciudades no tendrás problemas, aunque en pueblos pequeños puede que el alemán sea el idioma principal. Aprender unas palabras básicas (Danke, Bitte, Guten Morgen) siempre suma y se agradece. Si no, traductor en el móvil y listo: no será una barrera real para disfrutar del viaje.

👍 Lo que más y menos nos ha gustado de la Selva Negra

Sabemos no podemos ser muy imparciales sabiendo que Alemania, para algunos, tiene un hueco importante en el corazón… Pero aquí van algunas cosillas que nos han gustado más y menos de esta zona.

 

👍 Lo que más nos ha gustado:

 

  • Limpieza: qué gusto da ver las calles tan limpias. ¡Mente alemana! Ordenados y disciplinados. Nos sorprendió ver lo estrictos que son con el reciclaje (individualmente hablando).

 

  • La amabilidad de la gente. Sí, al contrario de lo que muchos piensan de los alemanes, conocidos por ser secos, esta zona es pura amabilidad. Obviamente habrá gente más antipática pero por lo general tienen una personalidad bastante dulce y acogedora.

 

  • El ambiente navideño. Las luces, la decoración y los mercadillos le dan 100 vueltas a España. Esto sí que es Navidad. ¡Lo amamos!

 

Palacio antiguo y mercadillo de Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania
Palacio antiguo y mercadillo de Stuttgart, Baden Wurtemberg, Alemania

 

 

  • Triberg y los relojes de cuco. Son preciosos. Muy caros pero preciosos. Visitar alguna tienda de relojes y pararse a ver el nivel de detalle, el tallado, los colores, el movimiento, y sobre todo el sonido. Nosotros compramos un imán de nevera que es un cuco totalmente funcional, ¿no es genial?

 

👎 Lo que menos nos ha gustado de la Selva Negra y Baden-Wurtemberg:

 

  • Pocas horas de luz y frío: muchos pensarán «¿entonces para que viajáis a estas zonas y en invierno?». Bueno, es que queremos conocerlo todo jeje. Alemania es genial al margen de esto pero seguro que os pasa como a nosotros, frío y pocas horas de luz son un poco depresión.

 

  • El Glühwein. El famoso vino caliente especiado. Seamos sinceros. Es raro y está fuerte. No es imbebible pero tampoco es para pedírselo con gusto. Recomendamos tomarlo para entrar en calor y también llevarse un souvenir (cobran la taza, te pueden devolver el dinero si das la taza pero oye, hay muchas muy bonitas que son un buen souvenir).

 

  • En muchos puestos de los mercadillos navideños no admiten tarjeta. Para nosotros que prácticamente nunca llevamos efectivo en euros es un poco drama. Pero bueno, lo tendremos en cuenta para la próxima.

 

  • La Dorotheenhütte y el «timo» de las Cascadas de Triberg. Como comentábamos, la Dorotheenhütte puede merecer la pena y estar chula si vas con niños, pero nos parece muy caro. Por otro lado, las Cascadas de Triberg en invierno puedes cerrar parte de su recorrido por suelo resbaladizo. Pagamos 6€ para caminar 10 metros, ver el último salto de agua e irnos… Nos sentimos un poco estafados.

Después de este viaje a la Selva Negra en 6 días, podemos decir que todo lo que Aarón le contaba a Álvaro de Alemania era 100% cierto. La verdad es que nada ha pillado de sorpresa, pero se ha disfrutado aún más del destino porque se ha enseñado y si se ha vivido desde dentro (y desde el recuerdo, que lo hace aún más bonito ❤️).

 

Si Baden-Wurtemberg y la Selva Negra te han despertado la curiosidad, en PlanDviajero puedes seguir explorando Alemania desde otros artículos. Te contamos con una visión más amplia de todo lo que puedes ver en la Selva Negra y sus castillos, hasta artículos centrados en la gastronomía alemana o en sus dulces navideños, perfecta para disfrutar mejor el destino. Porque Alemania no es un solo viaje, sino muchos posibles… y todos merecen su propio Plan D.

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