Si estás buscando qué ver en Altea en un día, prepárate para descubrir uno de los pueblos más bonitos de Alicante. Después del caos de Fallas pusimos rumbo a la Costa Blanca buscando un plan tranquilo… y Altea nos regaló justo eso: calles blancas, miradores sobre el Mediterráneo, una iglesia preciosa, rincones llenos de buganvillas y hasta una casualidad en plena boda. En este artículo te contamos nuestra ruta y todo lo que creemos que merece realmente la pena en Altea.

Qué ver en Altea en un día.

Iglesia de Altea, Alicante.

📖 Un poco sobre Altea

Después del caos de Fallas necesitábamos un sitio donde bajar revoluciones, así que pusimos rumbo hacia la Costa Blanca para conocer Altea. Y sinceramente, fue llegar, empezar a subir desde la parte baja del pueblo entre casas blancas y miradores, y notar esa esencia de pueblo valenciano. Nada que ver con el bullicio de Benidorm o Valencia esos días 😅.

 

Calles de Altea, Alicante.
Calles de Altea.

 

Altea se encuentra en la provincia de Alicante, entre Calpe y Benidorm, frente al Mediterráneo y rodeada por la Serra Gelada y la Sierra de Bernia. Una ubicación privilegiada. Su casco histórico se construyó sobre una colina como sistema defensivo frente a los ataques piratas que durante siglos sufrió esta parte de la costa. Por eso hoy sus calles son estrechas, empinadas y llenas de pequeños miradores desde donde se controla toda la bahía. Y sí, desde algunos puntos llegas incluso a ver Benidorm a lo lejos.

 

Con el tiempo, este antiguo pueblo marinero acabó convirtiéndose también en refugio de artistas y artesanos atraídos por la tranquilidad y la luz mediterránea. Algo que todavía se nota muchísimo mientras callejeas por el casco antiguo entre tiendas pequeñas, galerías y plazas llenas de ambiente. Y justo allí, frente a la famosa iglesia de cúpulas azules, fue donde vivimos una de las casualidades más chulas de la escapada: una boda donde la novia entró con EXACTAMENTE la misma canción que llevará Aarón en la suya 😳. Casualidad o señal del destino… seguimos sin tenerlo claro JAJAJA.

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El atardecer de Altea, mejor desde el mar

Si estás en Altea y el tiempo acompaña, este paseo en catamarán al atardecer es de esas cosas que merece la pena no perderse: hora y media navegando frente a la Costa Blanca, copa de cava incluida y una puesta de sol.

🚗 Cómo llegar y dónde aparcar en Altea

Nosotros fuimos a Altea desde Bellreguard, en Valencia, aprovechando que teníamos base alli. El trayecto en coche es bastante sencillo y se tarda aproximadamente 1 hora y 30 minutos por la AP-7, dependiendo del tráfico que te encuentres. Si vas a visitar Altea en un día, creemos que el coche es la mejor opción.

 

Si sales desde Alicante ciudad, llegarás a Altea en unos 45-50 minutos aproximadamente por la AP-7 o la N-332, una carretera mucho más panorámica junto a la costa aunque normalmente algo más lenta. También puedes llegar en TRAM desde Alicante o Benidorm, ya que Altea forma parte de la línea de la Costa Blanca.

 

En cuanto a dónde aparcar en Altea, nosotros encontramos el último hueco libre en un pequeño aparcamiento gratuito junto a las vías del tren, bastante cerca de la parte baja del pueblo. Eso sí, vimos varios aparcamientos más por la zona, incluidos algunos de pago algo más próximos al centro. Nuestro consejo es claro: no intentes subir al casco histórico en coche. Las calles son muy estrechas, está prohibido y hay bastantes cuestas.

 

Además, perderse aquí es prácticamente imposible 😅. Nada más dejar el coche empezamos a subir sin rumbo fijo, simplemente callejeando, y enseguida empezamos a ver señales de la famosa cúpula azul indicándote el camino hacia la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Así que sí, aunque improvises un poco como nosotros, acabarás llegando arriba.

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👀 Qué ver en Altea en un día

📍 Callejear por el casco histórico de Altea

Nada más dejar el coche empezamos a subir hacia el casco histórico, simplemente siguiendo las señales de la famosa cúpula azul que van apareciendo por todo el pueblo. Lo primero que nos llamó la atención fue el contraste de las casas completamente blancas con las puertas de colores. Bueno… y la obsesión de Álvaro con hacerse fotos literalmente cada puerta que veía 😅. Además, ya empezaban a salir las primeras flores de primavera y nos encantó lo cuidado que tienen muchos vecinos las fachadas y entradas de sus casas.

 

Álvaro posando en Altea.
Álvaro posando en Altea.

 

A medida que subes van apareciendo pequeños miradores con vistas al Mediterráneo y a las montañas cercanas. El ambiente era súper tranquilo, con gente paseando pero sin sensación de masificación. Eso sí, ojo con las escaleras si vas temprano 😅. Por la humedad resbalan bastante y justo delante de nosotros un señor se pegó un buen culetazo bajando una de ellas.

 

Recorriendo las calles de Altea.
Recorriendo Altea.

 

También vimos muchísimos gatos por el casco histórico, pero todos parecían súper cuidados y acostumbrados a la gente. Muy majos ellos 😌. Y aunque Altea nos encantó así de tranquilo, tenemos bastante claro que en pleno verano esto debe llenarse muchísimo más.

📍 Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo y Plaza de la Iglesia

Después de subir callejeando entre las casas blancas acabamos llegando al gran icono de Altea: la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. Construida a principios del siglo XX sobre un antiguo templo anterior, destaca por sus enormes cúpulas de cerámica azul, convertidas hoy en una de las imágenes más reconocibles de toda la Costa Blanca. De hecho, es prácticamente imposible perderse en Altea porque las cúpulas aparecen constantemente entre las calles y sirven como referencia para orientarte mientras subes.

 

Iglesia de Altea.
Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo.

 

La Plaza de la Iglesia nos pareció uno de los rincones con más ambiente de todo el casco histórico, ideal para tomarse algo en una terracita. Desde aquí tienes unas vistas increíbles al Mediterráneo, la bahía de Altea y hasta el skyline de Benidorm al fondo. Además, justo cuando llegamos había un músico tocando junto al mirador, creando ambientazo y momento muy instagrameable.

 

Interior de la Iglesia de Altea.
Interior de la Iglesia de Altea.

 

Y por si el momento no era ya bastante curioso, cuando entramos en la plaza se estaba celebrando una boda. Álvaro que para nada le gusta el chisme corriendo que fue…  Eso sí, viendo el entorno, las vistas y el ambiente de la plaza… sinceramente, cuesta imaginar un sitio mejor para casarse.

📍 Mirador de Altea

Uno de los momentos que más nos gustó fue llegar al mirador principal del casco histórico, justo junto a la iglesia. Desde aquí las vistas al Mediterráneo son absolutamente espectaculares: puedes seguir toda la línea costera de la bahía de Altea y, si el día acompaña, distinguir perfectamente el skyline de Benidorm a lo lejos. Esa silueta tan característica de sus rascacielos en medio del mar, desde la calma total de un pueblo blanco… el contraste no puede ser más curioso.

 

Mirador de los Cronistas, Altea.
Mirador de los Cronistas.

 

Hay dos miradores especialmente buenos en el casco histórico que os recomendamos no perderos. El primero, el Mirador de la Plaza de la Iglesia, es el más conocido y el que domina toda la bahía. El segundo, el Mirador Cronistas de España, está un poco más escondido cerca de la iglesia y también tiene unas vistas de escándalo. Son complementarios: no hay que elegir.

 

Lo que quizás no sabíais es que ese punto de observación no es casualidad. Durante los siglos XVI y XVII, la costa de Altea sufrió los ataques de piratas berberiscos, y fue precisamente para proteger a la población por lo que se construyó una fortificación en la colina donde hoy se encuentra la famosa iglesia. Cuando llegamos había un músico tocando junto al mirador, lo que le daba un ambiente muy especial al momento.

 

Vistas de Altea.
Vistas de Altea.

 

Para las fotos, los mejores ángulos los tienes desde el lateral de la plaza de la iglesia, donde puedes encuadrar las cúpulas azules con el mar de fondo. Sin duda uno de los rincones más fotogénicos de toda la Costa Blanca. Y aunque nosotros fuimos por la mañana, todo apunta a que el atardecer desde aquí tiene que ser de otro nivel. Lo dejamos pendiente para la próxima visita.

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La mejor forma de conocer Altea

El casco antiguo de Altea, con sus callejones blancos, sus miradores y las cúpulas azules de su iglesia, se disfruta mucho más si alguien te lo cuenta bien. No te pierdas este free tour en español de dos horas.

📍 El barrio alto: el alma de Altea

Si la iglesia y el mirador son la cara más conocida de Altea, el barrio alto es su alma. Esa parte del casco histórico que queda un poco más arriba, un poco más lejos del flujo turístico. Menos gente, más tranquilidad, y una cantidad absurda de gatos tomando el sol en los escalones como si fueran los dueños del sitio. Que probablemente lo son.

 

Iglesia de Altea.
Cúpula de la iglesia de Altea.

 

Lo que más nos llamó la atención mientras callejeábamos es que Altea tiene capas. Debajo de toda esa postal bonita hay una historia bastante fascinante. El trazado de estas calles no es aleatorio: Altea fue diseñada en el siglo XVII prácticamente desde cero como ciudad amurallada, una de las pocas de toda la costa mediterránea española que conserva intacto ese plano fundacional. Las calles son estrechas y laberínticas a propósito, pensadas para confundir a cualquier invasor que consiguiera entrar.

 

De esa época quedan dos puertas de la antigua muralla que merece la pena buscar. El Portal Vell, o Portal Viejo, es la entrada norte que conectaba el pueblo con el Camino Real en dirección a Valencia. El Portal Nou, o Portal Nuevo, es algo más tardío, del siglo XVIII, y se conoce también como la Puerta del Mar porque era por donde entraba al pueblo la gente que venía desde el puerto. Las dos son vestigios de una muralla que, curiosamente, estaba formada en parte por las propias casas del pueblo, construidas unas adosadas a otras formando un perímetro defensivo. Literalmente, las fachadas traseras de algunas casas eran la muralla. Bastante ingenioso para la época.

 

Barrio alto de Altea.
Barrio alto de Altea.

 

El ambiente artístico del que tanto se habla de Altea se nota especialmente por estas calles del barrio alto. Hay pequeñas galerías, estudios de pintura y talleres de artesanos repartidos entre las casas. Desde los años cincuenta y sesenta, cuando empezó a llegar el turismo a la Costa Blanca, Altea se convirtió en refugio de artistas atraídos por la luz y la calma. Hoy el casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural, lo que explica por qué todo sigue tan bien conservado.

📍 Paseo marítimo de Altea

Después de un par de horas callejeando, llegó el momento de bajar al nivel del mar. Y ese contraste es, sin exagerarlo, una de las mejores cosas de Altea: en menos de diez minutos pasas de estar en lo alto de una colina del siglo XVII, a tenerlo delante con el sonido de las olas de fondo. El mismo pueblo, dos experiencias completamente distintas.

 

Playa de Altea.
Playa de Altea.

 

El Paseo Marítimo Joaquín Planell es su nombre oficial, aunque cualquier alteano simplemente lo llama «el paseo». Se extiende aproximadamente dos kilómetros bordeando la costa, desde el río Algar hasta el puerto deportivo, con palmeras a los lados, el mar a un lado y una hilera de terrazas, bares y restaurantes al otro. Lo que veis hoy es relativamente reciente: el paseo fue completamente reformado y ampliado entre 2019 y 2023, y se nota. Todo está cuidado, bien iluminado y con ese aire de ciudad que cuida su frente litoral.

 

Nosotros llegamos en el momento pre-comida y nos sorprendió la cantidad de gente que había para no ser verano. Terrazas con gente tomando el aperitivo, familias paseando sin prisa, algún perro correteando cerca de la orilla… ese ambiente mediterráneo de quien sabe perfectamente cómo aprovechar una mañana de sol. Visto lo que habíamos dejado atrás en Valencia esos días de Fallas, el contraste era casi cómico.

 

Eso sí, una cosa importante que conviene saber antes de venir: las playas de Altea no son de arena. Son de canto rodado y grava, así que olvidaos de los castillos de arena y las sombrillas clavadas. La playa de La Roda, la más grande y la que está pegada al paseo, tiene agua cristalina y bastante tranquila, perfecta para bañarse y hacer snorkel, pero el suelo pide un buen calzado de agua o unas sandalias. Con las expectativas bien ajustadas, es una playa preciosa.

 

Vistas a Altea desde la playa.
Vistas a Altea desde la playa.

 

Algo que sí nos llamó mucho la atención fue que desde el paseo la perspectiva del pueblo es completamente diferente a la de arriba. Miráis hacia atrás y veis la colina entera, con las casas blancas en cascada y las cúpulas azules de la iglesia coronándolo todo. Es la misma postal que habéis visto mil veces de Altea, pero viviéndola desde abajo tiene otro impacto.

🍽️ Dónde comer en Altea

Después de toda la mañana callejeando, subimos a comer a L’Àiret, uno de los restaurantes más recomendados de Altea y con fama bien ganada por su arroz. Pedimos el arroz al Passamaret, que es el nombre valenciano del tipo de calamar pequeño que se usa en la receta. Un arroz meloso, con mucho sabor a mar.

 

Arroz al Passameret.
Arroz al Passameret.

 

Lo reservamos con antelación, algo que os recomendamos encarecidamente si vais en fin de semana o en temporada alta, porque tienen bastante demanda. El precio ronda los 20-30€ por persona con bebida, que para la calidad que ofrecen nos parece más que razonable. El local tiene un ambiente tranquilo, muy en la línea del pueblo, y el servicio fue atento sin agobiar.

 

Un par de datos útiles: L’Àiret se encuentra en la parte alta del pueblo, cerca del casco histórico, así que es el plan perfecto para cerrar la visita antes de volver al coche. ¿Lo recomendamos? Sin dudarlo. Si vais a Altea y sois de los que viajáis por la gastronomía, este es vuestro plan.

💡 Consejos para visitar Altea

🕗 Id por la mañana temprano. Las calles del casco histórico son mucho más disfrutables sin masificación, y la luz de primera hora es perfecta para las fotos.

 

👟 Calzado cómodo y antideslizante. Las escaleras son empinadas y, con la humedad, resbalan bastante. No es broma: vimos a un señor pegarse un buen revolcón delante nuestro.

 

🌡️ Evitad el verano si podéis. En julio y agosto Altea se llena muchísimo. La primavera y el otoño son las mejores épocas: buen tiempo, sin agobios y con la luz más bonita. Las fiestas patronales en honor a la Virgen del Consuelo son en septiembre y son una experiencia muy especial, con procesión y fuegos artificiales sobre el mar.

 

🚗 No intentéis subir en coche al casco histórico. Las calles son peatonales y muy estrechas. Aparcad abajo, junto a las vías del tren, y subid a pie.

 

🏖️ Las playas son de piedra y canto rodado. No encontraréis arena fina. Si buscáis eso, tendréis que ir a Benidorm o Calpe.

 

🗺️ Buscad el Portal Vell y el Portal Nou. Son dos puertas de la muralla del siglo XVII y XVIII que muy poca gente para a mirar, pero que merecen un momento de atención. Historia pura entre las casas blancas.

 

☀️ Combinad con Calpe en el mismo día. Están a solo 15 minutos y el Peñón de Ifach merece mucho la pena.

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Altea se disfruta más de un día

Si te quieres quedar a dormir, aquí tienes una selección de alojamientos en Altea para encontrar el que mejor encaje con lo que buscas.

👀 Qué ver cerca de Altea

La ubicación de Altea es ideal para seguir conociendo toda la Costa Blanca. Aquí tenéis los mejores planes de la zona:

 

  • Calpe y el Peñón de Ifach — A solo 15 minutos al norte. La roca del Peñón es una de las imágenes más icónicas de la Costa Blanca y podéis hacer la ruta hasta la cima (318 metros de altura) con vistas brutales al mar. Nosotros lo hicimos el mismo día que Altea, aunque no subimos al peñón.

 

  • Benidorm — A 10 minutos al sur. Muy diferente a Altea, claro, pero tiene su punto. Las playas de Levante y Poniente son espectaculares y los atardeceres desde la punta del castillo no tienen nada que envidiar a los de Altea.

 

  • Guadalest — A unos 20 minutos hacia el interior. Un pueblo medieval encaramado en la roca con un embalse de color turquesa de fondo que parece sacado de un cuadro. Imprescindible si os quedáis varios días por la zona. ¡Estamos deseando conocerlo!

 

Villajoyosa, Alicante
Villajoyosa, Alicante.

 

  • Albir — Entre Altea y Benidorm. Playa larga de guijarros, mucho más tranquila que sus vecinas y con el Parque Natural de la Serra Gelada justo al lado para hacer senderismo con vistas al mar.

 

  • Fuentes del Algar — A unos 25 minutos de Altea hacia el interior. Un conjunto de cascadas y pozas naturales rodeadas de vegetación mediterránea. Perfecto para los meses más calurosos.

 

  • Villajoyosa —¡Nuestra querida Vila!  A 20 minutos al sur. Famosa por sus casas de colores sobre el mar y por ser la ciudad del chocolate. Sí, del chocolate: hay una fábrica de Valor con visitas guiadas que merece la pena aunque sea por curiosidad. Puedes leer nuestro post aquí.

Vinimos huyendo del ruido de las Fallas y Altea nos recibió exactamente como necesitábamos: sin prisa, sin agobios y con un arroz que todavía recordamos. Una boda inesperada, más gatos de los que supimos contar y el Mediterráneo al fondo. Eso sí que es un buen PlanD. Y si aún quieres seguir explorando la Comunidad Valenciana, no te pierdas las Fallas de Valencia, el encanto de Villajoyosa o la historia escondida de Xàtiva. Tienes para rato.

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