Cuando se piensa en safari, piensas en África. Y tiene sentido. Pero Sri Lanka tiene algo que no esperas: una fauna salvaje impresionante en un país del tamaño de Irlanda. Leopardos, elefantes asiáticos, osos, cocodrilos y una cantidad de aves que no pudimos contar, todo en parques nacionales que se recorren en jeep y a precios que no tienen nada que ver con los de la sabana africana. Son experiencias completamente distintas, con animales completamente distintos, pero igual de brutales. Nosotros hicimos tres safaris en nuestro viaje por Sri Lanka: Wilpattu, Minneriya y Yala. En este artículo os contamos qué vimos en cada uno, cuál fue nuestro favorito y cuál elegir según lo que busquéis. Este es nuestro PlanD más salvaje.
Minneriya, Sri Lanka.
Por qué hacer un safari en Sri Lanka
Nosotros ya sabíamos lo que era un safari. Habíamos estado en el Kruger en Sudáfrica y el listón estaba alto. Así que cuando planificamos hacer un safari en Sri Lanka y pusimos tres safaris en el itinerario, había una parte de nosotros con miedo a que no estuviese a la altura. Y para Álvaro, que era su primer safari, el miedo era doble: que la experiencia no fuera lo que esperaba.
No hizo falta preocuparse. Sri Lanka no compite con África porque directamente juega en otra liga, son completamente diferentes. Los animales son distintos, los paisajes son distintos y la experiencia es distinta. Fuimos buscando al elefante asiático, mucho más pequeño y de orejas redondeadas que su primo africano, y al leopardo de Sri Lanka, una subespecie endémica de la isla. Y encontramos eso y mucho más.
Sri Lanka es uno de los cinco mayores puntos de biodiversidad del planeta, con 92 especies de mamíferos, 440 de aves y más de 100 reptiles en un país que relativamente es bastante pequeño. La concentración de fauna es increíblemente alta. Y el precio ronda los 50€ por persona más la entrada al parque, unos 45$ adicionales. Nosotros lo hicimos con operadores locales por entre 100 y 120€ los dos. Para la experiencia que vivimos, confirmamos que vale cada rupia que pagamos.
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Wilpattu: el safari más salvaje y solitario
Wilpattu fue el primero y lo hicimos el mismo día que Anuradhapura, que ya de por sí fue uno de los días más intensos del viaje. Llegamos al parque por la tarde, con el cuerpo ya cargado de historia y espiritualidad, y de repente estábamos a punto de adentrrnos en la reserva natural más grande de Sri Lanka.
Wilpattu significa «tierra de lagos» en cingalés, y el nombre lo dice todo. El parque está repleto de más de 60 lagos naturales llamados villus, depresiones de agua dulce rodeadas de vegetación densa que atraen a la fauna en la estación seca. El paisaje es cerrado, selvático, completamente distinto a la llanura abierta de Minneriya o a los matorrales de Yala. Aquí la selva te rodea por todos lados y los animales aparecen y desaparecen entre los árboles antes de que te dé tiempo a verlos.
Siendo sinceros, Wilpattu sería el que más nos saltaríamos de los tres si tuviéramos que elegir. Los paisajes son menos espectaculares y la fauna más difícil de ver precisamente por lo cerrado del terreno. Pero tuvo dos momentos clave en la visita: un elefante en mitad de la selva, completamente solo. Y el oso bezudo. Fue la única vez en todo el viaje que lo vimos, y eso ya era una gran noticia. El oso bezudo es uno de los animales más difíciles de avistar en Sri Lanka. Suele ser nocturno, tímido y de movimientos rápidos, y Wilpattu tiene la mayor población de la isla. Si queréis verlo, este es vuestro parque.
Lo que sí vimos además en abundancia: búfalos de agua, ciervos manchados, cocodrilos tomando el sol en las orillas pavos reales, cigüeña pintada y el Ceylon Junglefowl, el ave nacional de Sri Lanka, un gallo de la selva de plumaje rojizo y dorado endémico de la isla que pudimos ver en los tres parques. Leopardo ni rastro, que en Wilpattu existe pero es de los más esquivos. No siempre se puede tener todo.
El parque se encuentra en el noroeste de la isla, a unos 30 kilómetros de Anuradhapura, asique podrás hacer como nosotros y juntarlo con la visita de la ciudad. Podéis reservar vuestra excursión de safari por Wilpattu si preferís tenerlo todo organizado.
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Minneriya: nuestro favorito — The Gathering
Si tuviéramos que quedarnos con uno, sin dudarlo: Minneriya. Y no es una decisión difícil.
Minneriya es el parque de los elefantes. No de uno, no de una manada pequeña. De cientos de elefantes asiáticos reunidos alrededor del embalse de Minneriya en lo que se conoce como The Gathering, considerado el mayor espectáculo de elefantes del mundo. Ocurre entre julio y octubre, cuando la estación seca reduce los niveles del embalse y los elefantes de toda la región se juntan en las orillas para beber, bañarse y pastar. En los mejores días se pueden ver hasta 300 elefantes juntos. Nosotros vimos muchísimos y fue alucinante. Probablemente la mejor experiencia que hemos vivido en un safari.
Lo que más nos sorprendió fue el paisaje. Después de la selva cerrada de Wilpattu, Minneriya se abre de repente en una llanura enorme alrededor del embalse que recuerda más a la sabana africana que a cualquier otra cosa que hayamos visto en Sri Lanka. Los elefantes se mueven en grupo por el horizonte, se bañan en el agua, los más pequeños juegan entre ellos mientras los adultos vigilan.
Además de los elefantes, Minneriya tiene una biodiversidad enorme. El embalse atrae a una cantidad increíble de aves acuáticas: pelícanos, garzas, ibis, cigüeñas. También vimos el mono langur de cara púrpura y el macaco toque, las dos especies de mono endémicas de Sri Lanka, lanzándose entre los árboles de los bordes del parque. Y de nuevo, el Ceylon Junglefowl andando entre la hierba.
El parque está en el Triángulo Cultural, a solo 40 minutos de Dambulla, por lo que lo hace si estáis por Sigiriya, Polonnaruwa o Anuradhapura, tenéis una excusa perfecta para venir a visitarlo. Podéis reservar vuestra excursión de safari por Minneriya. Nuestra recomendación: id entre julio y octubre para vivir The Gathering en su máximo esplendor.
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Yala: el parque de los leopardos
Yala es el parque nacional más famoso de Sri Lanka y se nota, créenos que lo notarás. Comparado con el silencio de Wilpattu y la tranquilidad de Minneriya, aquí había una cantidad de jeeps que no nos esperábamos. En las zonas más transitadas llegaba a verse una caravana entera de vehículos provocando auténticos atascos, lo que ya os dice dónde estaba el leopardo. Es el precio de la fama, y Yala la tiene bien ganada. Todos queremos ver el leopardo…
El paisaje es completamente distinto a los otros dos parques. Matorral bajo, arbustos espinosos, lagunas costeras y playas desiertas dentro del propio parque. Podríamos compararlo más con los safaris africanos que los de la propia Sri Lanka. Es el segundo parque más grande de Sri Lanka, con más de 140.000 hectáreas, y tiene el récord mundial de mayor densidad de leopardos por kilómetro cuadrado. El leopardo de Sri Lanka es una subespecie endémica de la isla y en Yala vuestra probabilidad de verlo es más alta que en cualquier otro lugar del mundo.
Nosotros vimos dos. Fue una fantasía absoluta. El leopardo es un animal que aparece y desaparece en segundos, que te mira desde la distancia con esa indiferencia total y bien se vuelve a tumbar y se duerme, o se marcha entre la maleza y no lo vuelves a ver. Momentazo de nuestro viaje.
Otra de las cosas que no nos esperábamos en Yala no fue el leopardo sino los cocodrilos. Una cantidad que no esperábamos. Los mugger crocodiles aparecen en todas las lagunas y en los bordes de los ríos. En algunos puntos del parque había tantos que parecía imposible que hubiera algo más en el agua. Tenían unos tamaños enormes, y con la boca abierta os podemos asegurar que imponían muchísimo.
El resto del avistamientos: búfalo de agua, jabalí, ciervo manchado, pavos reales y el inevitable Ceylon Junglefowl, que la verdad que es bastante gracioso. Los elefantes en Yala los vimos fuera del parque, de camino a la entrada, detalle curioso que dice mucho de cómo la fauna se mueve libremente por toda la zona sur de la isla.
Podéis reservar vuestra excursión de safari por Yala. Si vais a la costa sur y tenéis un día libre, no hay mejor plan.
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Yala tiene la mayor densidad de leopardos del planeta, y este safari privado de día completo te lleva a buscarlo sin compartir jeep con nadie más.
Qué safari elegir según lo que buscas
Si os lo podéis permitir, os aconsejamos hacer cuantos más mejor. Como amantes de la fauna salvaje en libertad, no podemos hacer otra cosa que animaros a ver los animales en su hábitat natural, respetando al máximo y eligiendo siempre operadores que hagan lo mismo. Dicho esto, si tenéis que elegir, aquí va nuestra guía rápida.
Si quieres elefantes de verdad, en cantidad y con paisaje espectacular, ve a Minneriya. Entre julio y octubre The Gathering concentra hasta 300 ejemplares alrededor del embalse. Es el único lugar del mundo donde ves esto. Sin más vuelta de hoja, Minneriya es tu safari ideal.
Si quieres leopardos, ve a Yala. Tiene la mayor densidad de leopardos por kilómetro cuadrado del planeta. Hay más gente, más jeeps y más ruido, pero la probabilidad de ver uno es la más alta que vais a tener en vuestra vida. Entre febrero y julio los niveles del agua bajan y los animales salen más al descubierto.
Si quieres tranquilidad y naturaleza sin masificar, ve a Wilpattu. Poca gente, paisaje cerrado de selva y lagos, y la mayor probabilidad de ver un oso bezudo de toda Sri Lanka. No es el más espectacular de los tres pero tiene algo que los otros no tienen: silencio. Mejor entre febrero y octubre. Eso sí, la probabilidad de ver elefantes y leopardos cae en picado, cuanto más cerrada sea la naturaleza, más complejo se vuelve.
Y si tenéis tiempo para más, hay dos parques que merecen mención. Udawalawe, a dos horas de Yala, es el mejor sitio de Sri Lanka para ver elefantes durante todo el año con mucha menos gente que Minneriya. Y Gal Oya, en el este de la isla y prácticamente sin turistas, es el único parque de Sri Lanka que se recorre en barca, con elefantes pasando de isla en isla. Nosotros lo dejamos para la próxima.
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Consejos para hacer un safari en Sri Lanka
- Primera o última hora del día, siempre. Los animales están más activos al amanecer y al atardecer, el calor es soportable y la luz para las fotos es infinitamente mejor. Evitad el safari de mediodía si podéis.
- Id en silencio dentro del jeep. Parece obvio pero no lo es cuando llevas horas sin ver nada y el entusiasmo se apodera del grupo. Los animales se escuchan antes de verse y cualquier ruido los espanta. Los mejores avistamientos del viaje los tuvimos cuando el jeep estaba parado y callado.
- Intentad evitar la concentración de jeeps. No siempre es posible, especialmente en Yala, donde en cuanto alguien encuentra un leopardo se forma una caravana en segundos. Pero si tenéis la opción de alejaros y buscar por vuestra cuenta, merece la pena. La experiencia es completamente distinta.
- Crema solar y cabeza cubierta son obligatorios. El sol en Sri Lanka aprieta de verdad, y en el jeep estáis expuestos durante horas. No lo subestiméis.
- Llevad agua de sobra. En dos de nuestros jeeps nos regalaron botellas de agua y fue un detalle que agradecimos muchísimo. No contéis con ello y salid siempre con la vuestra.
- Y el último consejo, el más importante: pedid un jeep descapotable. Ponerse de pie mientras el jeep avanza por el parque, con el viento en la cara y los ojos a la altura de la copa de los árboles, es una experiencia que mola demasiado para no hacerla. Eso sí, con cuidado que nadie quiere un planD hospitalario.
Sri Lanka nos demostró que no hace falta ir a África para vivir una gran experiencia de fauna salvaje. Un oso bezudo en Wilpattu, cientos de elefantes en Minneriya y dos leopardos en Yala. Si amáis los animales en libertad, este es vuestro PlanD. Lo tenéis todo encajado en nuestro itinerario de Sri Lanka en 15 días, y si venís del Triángulo Cultural, no os perdáis Anuradhapura y Mihintale antes de llegar al sur.