Si estás buscando un auténtico plan D en Palencia, no te puedes perder la ruta del románico palentino. La provincia acumula la mayor concentración de románico de Europa — dato, no exageración — y la mejor forma de comprobarlo es recorrer el Camino de Santiago Francés a su paso por la provincia, parando en cada pueblo que guarda una iglesia, un monasterio o un pantocrátor único. Nosotros lo hicimos dentro de nuestra ruta por la provincia y volvimos seguros de que esto merecía su propio artículo. Aquí va.
Santa María la Blanca, Villalcázar de Sirga.
Por qué Palencia es la capital del románico en España
Antes de venir a Palencia no teníamos ni idea de la cantidad de románico que íbamos a encontrar. Y eso que llevamos años viajando por España y ya habíamos caído rendidos ante el románico de Soria — Calatañazor, San Juan de Duero, la Colegiata de Berlanga. Pensábamos que difícilmente podría superarse. Palencia nos demostró que estábamos equivocados.
La provincia tiene más de 300 edificios románicos — trescientos, que es una auténtica locura — y la mayoría en un estado de conservación casi perfecto. Algunos de estos templos llevan en pie desde antes de que existiera España tal y como la conocemos hoy. La iglesia de San Martín de Tours en Frómista la mandó construir doña Mayor, viuda del rey Sancho III de Navarra, en el siglo XI. Novecientos años en la llanura de Tierra de Campos. Impresiona pensarlo.
Todo viene del Camino de Santiago y de la Reconquista. Cuando los cristianos fueron recuperando estos territorios necesitaban consolidarlos, y la forma de hacerlo era construir iglesias y monasterios. Y luego llegaron los peregrinos, con ellos los maestros canteros de toda Europa, y el románico se fue extendiendo por toda la provincia. Tres siglos construyendo sin parar y el resultado es lo que veis hoy.
Lo que más nos sorprendió fue la variedad. No es todo igual. Las iglesias de Tierra de Campos son austeras, sencillas… Las del norte, en cambio, son más elaboradas, más monumentales. Y en medio, el eje del Camino de Santiago con joyas como Frómista o Carrión de los Condes. Una provincia, tres románicos distintos.
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Ruta del románico palentino por el Camino de Santiago
Nosotros hicimos esta ruta dentro de nuestro viaje por la provincia de Palencia en 4 días, en coche y de sur a norte. Pero hay algo que hace especial a esta ruta y que no tienen muchas otras: el Camino de Santiago Francés pasa literalmente por todos estos pueblos. El tramo palentino del Camino recorre unos 70 kilómetros de este a oeste atravesando Tierra de Campos, y a su paso deja Frómista, Villalcázar de Sirga y Carrión de los Condes — tres de las paradas más importantes de todo el recorrido jacobeo. ¿Estaba planificado? ¡No! pero a veces con suerte encuentras estas perlitas…
Podéis hacer esta ruta de tres formas distintas. En coche, como nosotros, encadenando paradas en un día. A pie, siguiendo las flechas amarillas del Camino — la etapa entre Frómista y Carrión son unos 19 kilómetros de terreno completamente llano, sin dificultad, con el Canal de Castilla como compañero de viaje. O en bicicleta, que es como muchos peregrinos recorren este tramo. Si elegís ir andando o en bici no hace falta llegar hasta Santiago: podéis hacer solo el tramo palentino y volver. Eso sí, necesitaréis alojamiento en la ruta — Frómista, Villalcázar y Carrión tienen albergues, hostales y hoteles donde quedarse.
Nuestra recomendación: si vais en coche, dedicadle al menos dos días para no ir con prisas. Nosotros íbamos con el itinerario apretado y hubo cosas que nos quedaron pendientes. Y hay un detalle que nos pareció muy especial: en Frómista, el Camino de Santiago y el Canal de Castilla se cruzan y caminan juntos durante varios kilómetros. El camino de la fe y el camino de la razón, como lo llaman por aquí.
Ruta del románico palentino: qué ver
Palenzuela: la primera joya románica de la ruta
¡De nuestros pueblos favoritos de Palencia! Palenzuela es el punto de salida perfecto. Un pueblo pequeño del Cerrato Palentino, que es Conjunto Histórico-Artístico desde 1966, que muchos se saltan porque no está en el trazado oficial del Camino Francés. ¡Error, gran error!. Su iglesia de San Juan Bautista, construida entre los siglos XVI y XVII de estilo gótico tardío y renacentista, guarda uno de los mejores conjuntos de platería de toda la provincia. Se puede visitar con donación voluntaria a través de visita guiada y merece totalmente la pena. Esto no lo avisan al entrar… pero bueno, merece totalmente la pena.
Pero la joya románica del pueblo es la parroquia de Santa Eulalia. Está en ruinas desde 1844, cuando la parroquia se unió a San Juan y el templo empezó a deteriorarse, pero lo que queda en pie sigue siendo increíble: una torre almenada, los inicios de los pilares de lo que fue una iglesia gótica de tres naves con capillas funerarias. Visita gratuita.
Para cerrar la la primera parada, el barrio de bodegas subterráneas merece un paseito. No es lo mejor de la ruta en cuanto a bodegas — Dueñas y Baltanás os dejarán con la boca abierta al final, pero al ser el primero que vimos nos impresionó bastante.
Frómista y San Martín de Tours
La segunda parada de nuestra ruta del románico palentino es Frómista, y es de las que no debes saltarte. Pequeño, tranquilo y con el Camino de Santiago cruzándolo. San Martín de Tours se construyó siglo XI — doña Mayor, viuda del rey Sancho III de Navarra, lo ordenó — y cuando la ves por primera vez entiendes por qué los peregrinos medievales se desviaban kilómetros para pasar por aquí.
Lo que más nos llamó la atención fueron los canecillos: más de 300 figuras talladas en piedra decorando los aleros, cada una diferente. Animales, personas, criaturas que no existen. Podéis pasaros un buen rato buscándolas sin aburriros.
Por dentro la visita es cortita pero intensa — entrada 1,50€, gratuita menores de 12 años — y si tenéis tiempo, la entrada conjunta por 6€ incluye también la iglesia-museo de San Pedro y el museo Vestigia. Nosotros entramos a San Pedro y merece la parada.
Mientras tanto, Álvaro y su madre desaparecieron. Sabíamos perfectamente dónde buscarlos: en la pastelería del pueblo. Los encontramos saliendo con las manos vacías y caras de haber visto el paraíso pero no poder entrar. Algunas cosas no tienen explicación.
Antes de seguir, parad en las esclusas del Canal de Castilla. Es aquí donde el Camino de Santiago y el Canal coinciden. El camino de la fe y el de la razón, como los llaman por aquí.
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Villalcázar de Sirga
La tercera parada de la ruta del románico palentino es Villalcázar de Sirga. Cuenta con pocas calles, menos de 200 habitantes y una iglesia descomunal. Y cuando decimos que no tiene sentido, lo decimos en serio: la iglesia de Santa María la Blanca es enorme.
Desproporcionadamente enorme para el tamaño del pueblo. Una fortaleza templaria del siglo XII con dos torres en el crucero que domina la llanura de Tierra de Campos. Obviamente es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1993 y uno de los grandes tesoros de nuestra ruta. La encontramos cerrada, así que consultad horarios antes de ir.
Lo que sí pudimos hacer fue sentarnos un rato en la plaza y observar. Y ahí fue cuando los vimos: peregrinos caminando por el sendero lateral junto a la carretera, a pleno sol, a las cuatro de la tarde, con el calor pegando de frente y kilómetros por delante. Chapeau.
Nosotros en el coche con el aire acondicionado y ellos ahí, firmes, con sus bastones y sus mochilas. Comimos en el Mesón de los Templarios — cordero asado, que en esta zona no puede ser de otra forma — y seguimos ruta.
Carrión de los Condes y el pantocrátor
Carrión de los Condes tiene dos mil habitantes y una iglesia que aparece en las guías de peregrinos desde la Edad Media. No es casualidad. La iglesia de Santiago, construida en el siglo XII por el maestro Fruchel, guarda en su fachada occidental una de las obras escultóricas más importantes del románico español: el pantocrátor que corona el friso de la portada.
Y merece que nos detengamos en él. Cristo en majestad, tallado en un único bloque de piedra, rodeado del Tetramorfos — el ángel de Mateo, el león de Marcos, el águila de Juan y el toro de Lucas — con 24 figuras de oficios medievales en la arquivolta: músicos, acuñadores de moneda, bailarinas contorsionistas, plañideras. Lo hizo un escultor que conocía el gótico francés de Chartres y la escultura clásica griega, y se nota: la túnica de Cristo tiene esa técnica de los paños mojados que recuerda más a una escultura helenística que a un templo románico castellano. Hay quien hace el viaje hasta Carrión solo para verlo.
Pero Carrión no es solo la iglesia de Santiago. El Monasterio de San Zoilo, a las afueras, es otro gran protagonista: fundado en el siglo X, con su claustro plateresco de Juan de Badajoz que es de los más bonitos que hemos visto. La entrada cuesta 3,50€ (reducida 2,50€, peregrinos 1€).
Y antes de irse, un mirador: la iglesia de Nuestra Señora de Belén, abierta y gratuita, tiene desde uno de sus laterales unas vistas preciosas sobre el río Carrión y el puente mayor — en realidad un dique romano para controlar las crecidas.
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Aguilar de Campoo: la parada favorita de Aarón
La última parada de la ruta del románico palentino por el Camino de Santiago nos llevó al norte, a Aguilar de Campoo, y aquí Aarón disfrutó como el que más. Su parada favorita del viaje. Y cuando subimos al castillo y vimos las vistas, entendimos por qué.
Las vistas desde arriba son de esas que ninguna foto hace justicia. Da igual cuántas veces lo intentes: la cámara no captura lo que ven los ojos cuando estás ahí arriba, con el pueblo a tus pies, el embalse al fondo y la Montaña Palentina al horizonte. Hay que ir y punto. El castillo no tiene horario de cierre, así que podéis subir a cualquier hora — aunque eso sí, cuidado con las torres y las murallas: están parcialmente habilitadas y algunas zonas dan más respeto del que aparentan.
En cuanto al románico, Aguilar tiene dos joyas imprescindibles. La iglesia de Santa Cecilia, encaramada en la ladera del castillo, es una de las muestras más importantes del románico tardío palentino del siglo XII — Monumento Histórico-Artístico desde 1963 — con uno de los capiteles más bellos de toda la provincia: el de la Matanza de los Inocentes.
Y la Colegiata de San Miguel, que se encuentra en el centro del pueblo con una monumentalidad increíble para una ciudad así. Monumento Histórico desde 1931, con un retablo mayor renacentista atribuido a Juan de Vallejo, discípulo de Alonso Berruguete.
El centro del pueblo, con la Plaza de España, sus soportales de piedra y sus palacios, merece también que des un paseo tranquilo. Y la judería, que se extendía por la calle de la Tobalina y el Barrio del Soto, es otro de esos rincones que poca gente conoce y que vale mucho la pena recorrer.
Más románico palentino: qué nos faltó ver
Nosotros hasta aquí llegamos. Aguilar de Campoo fue nuestra última parada antes de seguir con nuestra propia ruta por la provincia, pero la ruta del románico palentino da para mucho más. Si tenéis tiempo y ganas, hay tres zonas que no os podéis perder y que nosotros dejamos pendientes para la próxima.
El Valle de la Ojeda es probablemente la zona menos conocida y la que más sorprende. En Moarves de Ojeda encontraréis una iglesia de piedra rojiza con un friso que dejó impresionado al mismísimo Unamuno. En Perazancas, una ermita de 1076 que es de las más antiguas de la provincia y la única con pinturas murales románicas. Y en una finca privada pero visitable, el monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos. Un valle entero lleno de románico que poca gente conoce.
Más al norte, en plena Montaña Palentina, la colegiata de San Salvador de Cantamuda es de esas que tenéis que visitar sí o sí. Fundada en 1181 por la condesa doña Elvira de Castilla, lleva casi nueve siglos en pie.
Y de vuelta al sur, el románico de Tierra de Campos: Boadilla del Camino, Itero de la Vega, Villarmentero de Campos. Iglesias pequeñas, casi escondidas, en pueblos que el Camino de Santiago atraviesa pero donde muy poca gente para.
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Consejos para hacer la ruta del románico palentino
- El coche es la opción más cómoda si queréis ver el máximo en el menor tiempo posible. Nosotros encadenamos todas las paradas en un día y funcionó, aunque con más tiempo la experiencia sería otra. El My Maps que os dejamos más arriba os ahorra mucho tiempo de planificación.
- Si vais a pie o en bici, planificad bien el alojamiento antes de salir. El tramo palentino tiene albergues en Frómista, Villalcázar de Sirga, Carrión de los Condes y Aguilar de Campoo, pero la oferta no es muy grande y en temporada alta se llena. No es una ruta para improvisar demasiado.
- El menú del peregrino es vuestro mejor aliado. Entre 12 y 15€ por primer plato, segundo, postre, pan y bebida. Contundente y a un precio que no encontraréis en casi ningún otro sitio. Buscad los más visitados por gente local y no fallaréis.
- Pedid el precio de peregrino en cada taquilla, aunque no lo anuncien. En el Monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes, por ejemplo, la entrada para peregrinos con credencial es de 1€.
- Comprobad horarios antes de salir, especialmente en festivos y Semana Santa. Nosotros nos encontramos más de una puerta cerrada. Con una llamada previa os ahorráis el chasco.
- Dedicadle al menos dos días si podéis. Con uno se puede hacer, pero hay cosas que se os tendréis que saltar. Con dos días y sin prisa, la ruta es otra mucho mejor.
Y hasta aquí nuestra ruta del románico palentino. Si os ha picado el gusanillo y queréis seguir explorando la provincia, en el blog tenéis nuestra ruta completa por Palencia en 4 días y nuestra guía de qué ver en Palencia capital. Y si después de tanto románico palentino queréis más piedra medieval, nuestra ruta por la provincia de Burgos en 4 días os está esperando. Porque en PlanDviajero siempre hay un plan con mucha historia detrás.